EXTRA: ¡Se aburrió y se hizo vagabundo!
JAPÓN - Nada fácil es la vida del amigo Katsunori Hamahara, quien a sus 65 años y sumergido en una absoluta cesantía, está completamente cabreado de esperar hasta su retiro en el mes de enero para obtener su pensión por haber trabajado como taxista durante tantos años. Es por eso que Hamahara se olvidó del maldito dinero que necesitaba para pagar el alquiler de su hogar, agarró sus cosas y se fue a dormir a una tranquila plaza en Tokio, en donde con el pasar de los días ha ido armando su hogar al lado de un banco y un par de arbustos.

Si bien, más de alguno podrá pensar que ser vagabundo es algo terrible (sobre todo en Japón), el tío Katsunori comenta que se lo pasa la raja, ya que por diversas leyes japonesas él logra obtener alimentos frescos en algunos restaurantes, debido a que por un motivo de higiene, todas las colaciones deben ser desechadas tras 15 horas de haber sido servidas, algo que no le hace problema a Hamahara, quien también cuenta que se ducha en los baños públicos del parque a cambio de un poco de limpieza, ya que él - con escoba en mano - se dedica a limpiar los jardines y a trabajar en diversos empleos diarios para sacar algunas monedas. Aún así, el asegura que la idea de volver a su antiguo estilo de vida no está desechada, sólo está esperando que las cosas mejoren para replantear su vida.
