Me pareció ver un lindo gatito

En 1960, nuestros amigos Ace Berg y John Rendall decidieron comprar a un gatito de mascota en una tienda de Londres. Al ver que no quedaban gatitos, escogieron a un león al que lo llamaron Christian y lo compraron por 250 libras. Durante un año, el gato grande se portó muy bien, ya que lo sacaban a pasear en automóvil e incluso lo dejaban entrar a finos restaurantes para que acompañara a sus dueños. Sus dueños escribieron un libro sobre esta curiosa experiencia con el gato juguetón, y acá hay un simpático reportaje sobre la experiencia. Está en inglés, pero nunca es tarde para practicar la lengua de Shakespeare, sobre todo si deseas engrupirte a esa gringa que se ve más o menos por el chat.

