De vainas a cafeteras
En el norte de Etiopía, un simpático maquinista llamado Azmeraw Zeleke, convierte a las viejas vainas de un mortero en verdaderas cafeteras para la deliciosa bebida negra.

Él corta los extremos de las vainas, los sella y de ahí le pone los agujeros al cilindro de aluminio. El cilindro acanala el agua, el café y la leche. Zeleke cuenta que sacó la idea hace unos nueve años, cuando se dio cuenta que después de usar las vainas las vendían para darle cualquier uso, como lavar la ropa o machacar legumbres. Ahí el amigo aprovechó de usar los cilindros como cafeteras.
