Momentos delicados
Una prisionera de una correccional en Estados Unidos, fue derivada al hospital porque padecía serios dolores en la zona abdominal. Al principio no le creían mucho, porque acostumbraba andar drogada y además era bien rarita, entonces costaba examinarla.
En fin, le sacaron una radiografía y se dieron cuenta que adentro de la vagina tenía una pistola. Los doctores se espantaron, y antes de removerla, se equiparon con gafas y le pusieron un chaleco antibalas a la comadre por si accidentalmente se escapaba un disparo con algún movimiento inesperado. Curiosamente, luego de dejarla completamente sedada, se dieron cuenta que en realidad se trataba de un encendedor con forma de pistola. Algo así como una pipa. Que susto.
